miércoles, agosto 26, 2009

L’aventure Ah l’aventure @ Hollywood.


En pocas, pocas horas estaré en U.S.A.
Mi avión hará escala en Miami, pero OBVIAMENTE ahí no me quedaré yo.
Iré a pasar lo que resta de mis vacaciones en California y NYC

En ese viaje pasaré la mayor parte del tiempo en Los Angeles, viajaré también a San Francisco y como destino final estaré en Nueva York.

Todo el viaje será fresco y espontáneo, como yo. No voy con nadie desde acá pero encontraré buenos amigos en el camino.

Los invito a seguirme por aquí y por twitter.

Será divertido, o al menos estoy segura que lo será para mí.

Besos de caramelo,

Greta A.

lunes, agosto 10, 2009

Hay Mujeres de Mujeres: DemiMonde 1, La Païva



DemiMonde del día I: La Païva

Me di cuenta que mientras más me gustan los hombres, mejor puedo escribir sobre mujeres.

Las mujeres somos un sufrimiento insufrible.
Nos gusta y nos disgusta serlo.
Pero como siempre les digo, hay mujeres de mujeres.
Hay mujeres que se ponen precio,
Y hay mujeres que conocen su valor.
Hay mujeres fáciles.
Hay mujeres difíciles.
Hay mujeres que son todo esto, y hay desafortunados que se enamoran.
Hay un hombre para cada mujer.
Hay una mujer para 5 hombres.
O así me gusta a verlo.

Así es una demimonde: Nadie la escoge, ella elige con quién quiere estar. Puede ser que lo haga por aventurera, porque está aburrida de la vida, por ambiciosa, por zorra-ególatra, porque no superó un fracaso amoroso o porque tiene tanta habilidad que no puede evitar demostrarla. Puede que lo haga por todo lo anterior junto o puede que lo sólo lo haga por mero interés material.
Alejandro Dumas (hijo) lo hizo literario. Hay palabras que sólo representan la ficción, pero hay mujeres con tanta magia que hasta la ficción la hacen realidad con un par de tacones, determinación y cantidades incontables de vanidad.


En la Francia del siglo 19 el leitmotiv de la demimonde era el dinero, la clase social y el renombre. En el mundo que ya ni año tiene sino una numeración geek (2.0) la demimonde tiene como leitmotiv el placer. Si me lo preguntan, en este tema opino que hay tres clases de mujeres: la que pueden definir su principal ocupación como demimonde, están las que ya lo superaron, y tenemos a las aburridas que nunca vivieron esa etapa.


LA PAÏVA: (Moscow, 7 May 1819 - Neudeck, 21 January 1884)
Cortesana francesa del siglo 19, cuyo verdadero nombre era Esther Pauline Lachmann.
Su nick La Païva viene porque luego de que su primer esposo muriera se casó con un marqués portugués llamado Albino Francesco de Païva-Araujo al cual, recién casados, ella muy divina entre sus perlas y ahogada en extravagancia estética le dijo que: aunque ella tuviese un aparente comportamiento de mujer respetable y honesta, él ya le había dado todo lo que ella buscaba… y que lastimosamente todo lo que él tenía era una esposa como prostituta. Encantador, ¿no? Por eso yo les digo, las mujeres sinceras no siempre tienen porque ser aburridamente honestas. Evidentemente él la dejó y años después se disparó, poco importa esta parte. Lo que hay que aclarar es que prostituta no era; demimonde clásica tan sólo.


La Païva, amantes tuvo a montones, logró montar el hotel más lujoso de la época en Champs-Elysees (el cual hoy en día permanece), y hasta se dice que contribuyó con la caída de Napoleón III.
Al ella morir, su último esposo, Guido Henckel von Donnersmarck, conservó, tanafólicamente, su cuerpo en un envase de vidrio lleno de alcohol para admirarla.


Mi análisis de La Païva:

Ella juraba que prefería a:

“las uvas heladas porque no tienen sabor, y a los hombres ricos porque no tienen corazón”

Era inteligente.
Después de todo entendía que el error está en agarrarle el gusto al sabor… y que un hombre que tiene corazón es el final fatídico, pero esperado (y tranquilizantemente perturbador) de nuestras vidas: nos enamoramos y perdemos.
Con ella descubrí que el secreto está en ser un híbrido entre una demimonde y una chica noble. En arrancar cuantos corazones quieras y dejar que, con medida, te arranquen y regresen el tuyo.
El secreto está en nacer y morir cuantas veces sean necesarias. En ser un espíritu libre hasta que decidas lo contrario.
Enamorarse es perder y ganar.
Ayer le dije a alguien que no importaba quién perdiera o quién ganara si esas cosas iban por separado. Quería decirle que el ganar y perder eran unos de esos términos antagónicos que, como muchos otros, se complementan.
Enamorarse es ganar y perder a la vez. De un golpe. Ganas y pierdes. Naces y mueres, y vuelves a nacer si quieres.

Greta Álvarez G.