martes, noviembre 25, 2008

El porqué a Greta no le gusta la lluvia



¿A alguien le gustan los lunes? A mí no. Me parece un día pesado y eso que no bebí más que limonada y jugo de parchita el fin de semana.
Hoy el día amaneció intermitente. Cambiante .Y esto acelera mi bipolaridad a la velocidad de la luz.
Un minuto nublado y el otro súper brillante. Qué estresante: no sé si usar sandalias, flats, tacones o botas. No sé si llevar el cabello suelto o recogido. No sé que tanto abrigarme. No sé si aventurarme a visitar a alguien al otro extremo de la ciudad o quedarme a leer a Jack Kerouac.
No sé si escuchar música triste o bailable. No sé cómo estoy. No sé si comer helado o tomar té.
Todas estas dudas por el tema de la lluvia. No me gustan los lunes ni los días lluviosos. Hace un minuto, LO JURO, ví por la ventana y estaba lloviendo y ahora vuelvo a ver y como si nada.

Está este tipo de gente que adora los días grises y lluviosos. Que les encantan las precipitaciones No sé, debe ser que se sienten relajados y que viven en otra nota, como si esto fuese Paris."Oh la lá, faire l'amour sous pluie”. Ridículos.
Yo por mi parte estoy muy clara (desencantada, pero clara) que esto es el Tercer Mundo y prefiero los día cálidos. Coloridos. Alegres. Me encanta despertar y que el sol me pegue en la cara (por esto no tengo cortinas en mi cuarto).
Pero eso sí, NO me gustan los días duales: lluviosos y cálidos, brillantes y grises, como hoy. Porque me confunden. Y suficientes confusiones tengo en mi cabeza como para que el sol o la ausencia de… me sumen otras.

Creo que la razón de esto es que le tengo fobia a la lluvia-tercermundista. Sí, muérete que la lluvia en el Tercer Mundo no es la misma que la lluvia Europea:

Aquí la lluvia no es momento para usar los más lujosos abrigos de piel impermeable de foca de bebé. No pasa como en otros países que cuando llueve la gente se ve divina, elegante, glamorosa.
Aquí cuando llueve, la gente se despeina y se ve particularmente poco agraciada. Se forman charcos negros en la calle. El tráfico se vuelve infernal. Aparece un vendedor ambulante dispuesto a amargarte el día con el típico grito de "paragua paragua paragua" haciendo vibrar tu tímpano (que alguien les diga que es “paraguas” con la letra ese al final, por favoooor).
Cuando llueve acá los carros te mojan si vas caminando, por diversión. Los ranchos se caen y los vuelven a construir cuando escampa.
En lugar de frío, cuando llueve te estresas y te da calor. Te quitas el sweater y te terminas enfermando con uno de esos virus que "siempre están dando", esa gripe a la que le ponen nombres ridículos y tercermundistas.
Cuando llueve en Venezuela a los transportistas públicos les da pereza trabajar "porque hay mucha cola" o porque son tan vagos que el frío les hace ir a su casa, obligando a la gente a hacer colas kilométricas esperando a llegue uno que los conduzca a su casitas en el Junquito, Cúa, Charallave o Los Teques –y demás sitios donde creo no hay ni Mc Donalds pero osan de afirmar que forman parte de la Gran Caracas- . Quienes optan por tomar un taxi, como aquí no existen normas ni una tarifa para ellos, si es que deciden llevarte multiplican por 3 el "costo de la carrera" simplemente "porque al parecer este proceso de condensación del calor hace subir mágicamente las tarífas" what-a-crazy country.
Cuando llueve en Caracas, el Guaire, uno de los ríos más putrefactos que he visto en mi vida, se desborda (porque este le gana). Y como si no fuese suficiente desgracia, es muy probable que Globovisión exagere lo que está pasando para que al venezolano le de miedo o que el canal oficialista mienta diciendo "situación controladísima": y los árboles encima de la gente.

Créeme que con unas cuantas gotas tendrás asegurada una pelea con tu pareja, citas canceladas, un carro que se te daña y te deja botadísimo, una hora sin directv, y ahora podríamos atrever a sumarle un día sin luz y sin Internet -porque no sé en sus casas pero en la mía estas cosas se caen con regularidad últimamente-

Eso no es lo único, si decides esperar bajo un techo en la calle “a que escampe” no vas a compartir con personas con aroma a “Miss Dior Cherie” sino que estarás entre un cóctel de olores de “Perfumes Factory”, de AVON y otras aromas de cuerpos que parecen estar cercanos a la fermentación.

Me atrevo a afirmar que la lluvia venezolana es más que un fenómeno atmosférico, es un fenómeno social, económico con grandes consecuencias psicológicas.
Por lo que estoy completamente segura que este país no está preparado ni para la lluvia. Y que ni Ledezma, ni Radonski, ni Jorge Rodríguez, ni Willians Saab van a solucionar este problema. Porque para ellos hay prioridades como..."tumbar o conservar a chavez en el gobierno" y ya. Que se caigan los ranchos y se los lleve el Guaire mientras.



Greta.
Y dejen los nicknames y status de facebook con alusión a la lluvia, so demodé.