martes, septiembre 23, 2008

Inconstantemente-Constante

ilustración: Silja Goetz

No sé ser normalmente constante.
Eso ustedes lo saben. Y no sé si ya tomarlo como una debilidad que destruirá mi vida; como un rasgo que define mi personalidad; como algo que tengo y que no le debo dar mucha importancia; o como una característica que debo cambiar cuanto antes.
Para ser sincera con ustedes, lectores sin nombre, no es que abandone las cosas porque me llegan impedimentos, sino porque aparece algo que me llama más la atención en ese momento. Entonces, voilá! voy y abandono lo que se suponía era más importante para mí.
Como cuando estás estudiando, pasa una mariposa y vas con la mirada tras ella por un rato. Pues así me pasa.

Soy una persona distraída lo que me hace perder la constancia truncadamente. Si leyera libros de autoayuda encontraría seguro la frase: “la constancia lleva al éxito”. Y en ese momento compraría otro libro de autoayuda que me "enseñará" a ser menos distraída. Y ahí me encontraría seguro con otra de esas cualidades que tengo que según esos malditos libros de autoayuda me llevarán indudablemente a darme golpes contra la pared un millón de veces si no cambio cuanto antes. Y podría convertirme en una estúpida yonki de libros de autoayuda. Qué horror.

Lo cierto es que no leo libros de autoayuda. Me parecen que son una basura comercial engendrada para señoras depresivas, amas de casa frustradas, mujeres engañadas, maltratadas y/o abandonadas por sus esposos. Para hombres maniáticos, locos, y con poca personalidad. Ah no! esperen, súmenle a la lista de lectores de libros de autoayuda: misses, locutores de la mega, animadoras de canales nacionales, estudiantes balurdos de comunicación social de cualquier escuela, peluqueras, recepcionistas, y gente cristiana.

Yo creo que hasta los momentos no encajo en el perfil de lectora de libros de autoayuda. La palabra bienestar me parece ridícula. La felicidad "en pareja" creo que si no viene inmersa por si sola con la simple unión nunca va a estar, así Chopra te jure tener el camino “místico” hacia ella. Eso de "si crees que puedes, puedes" me parece tan barato como un vestido de traki.

No confío en que un norteamericano psicópata “escritor” me pueda ayudar a ser millonaria, ni en un brasileño avaro que tenga como objetivo hacerme felíz con un libro lleno de términos cliché para las masas. Menos confío en alguien que afirme tener "el secreto", porque para empezar, el único secreto que considero que puede haber en el mundo es que no hay secreto.
Poco me importa si tú crees que porque diga maldita sea 600 veces cada 30 minutos haga de mi vida la negatividad completa y es por eso que: el aire de mi carro no va a servir jamás. Ni mucho menos creo que si visto de azul para una reunión de trabajo en la Procter & Gamble me irá mejor que si soy una persona preparada académicamente (esto por no decir, qué pasará si acepto esa invitación a cenar con el directivo principal) y de verdad, no los leo porque en conclusión mi ego no necesita un libro que le grite: tú eres la mejor, porque eso ya lo sabemos. so..
Mi fe, la perdí cuando mi Mac se pegó por primera vez tratando de jugar “second life”. No creo que haya algún libro que me haga recuperarla, sino un nuevo invento de Steve Jobs . Pero este es otro cuento.

El punto es que... no soy constante porque me distraigo. Pero cuando se me pasa esa distracción -la mariposa esa que volaba y yo me quedaba viendo atontada ya no está bajo mi observación- entro en sí. Por un tiempo estoy confundida y quizás hasta tentada a dejarlo todo. Pero es irónico. Porque no lo dejo. Y es ahí cuando considero que sí aparece la verdadera constancia, esa que demuestra que tengo capacidad para sobreponerme y nunca aceptar caer en frustraciones. Sin un estúpido libro que me diga "cómo retomarlo todo en 5 pasos", tengo en mí motivaciones que nadie más que yo puede encontrar, conducidas por deseo y en la mira a un irrefutable futuro prometedor.
Y así está Greta hoy. Esa mariposa que volaba dando vueltas alrededor de mí, se fue. Y estoy despertando.

He vuelto a mi objeto principal de trabajo.
Quiero retomarlo todo.
Quizás algún día dejen de sorprenderme las mariposas.

Mientras, gracias por su espera.

G*

viernes, septiembre 12, 2008

TENGO UNA SOBREDOSIS DE MISS VENEZUELA


Sí, he estado ausente porque me encontraba de vacaciones. Duh. No pregunten demasiado, tengo mis prioridades que, evidentemente, no son todos ustedes.

Lo que me trae al blog es que estoy enferma. Enferma de Osmel Sousa. Enferma de Dayana Mendoza y su simpatía fingida. Enferma de la nueva Miss Teenager Venezuela que eligieron hace dos días y no me interesa saber cómo se llama. Enferma de toda la Organización Cisneros; de Maite Delgado comprándole a Ángel Sanchez en Nueva York sus vestidos para “la gran gala”. Enferma del programucho de mal gusto Portada´s (que le pusieron un apostrofe injustificadamente al nombre con presunción de sonar más chic). Enferma de Joaquín Riviera, de coronas de mentira y de Daniel Sarcos. Enferma de tantas falsas sonrisas implantadas de dientes nada naturales creados por la ciencia.
Enferma de Scutaro. Enferma de los copetes ochontosos, de Sábado Sensacional y ENFERMA, ENFERMA HASTA DECIR BASTA DE: las vocecitas malditas que hay en el aire comentando “marica, Dayana es hermosa”,“Marica, es que es bella” Yo sólo les respondo: “MARICA! Este país se está muriendo en la “MISS.eria del Universo”.

Eso es todo lo que tengo que decir, gracias por su atención.

Greta Álvarez






Nota: Y no es que yo les esté mostrando una realidad alternativa, sólo que ustedes se empeñan en vivir en un logro ficticio, por una corona que no importa más que 9.000 niños muriendo de hambre en una noche tan linda como esta; un certamen que no sólo se hunde en el mal gusto sino que da pena que un país en sus tristes condiciones esté celebrando ante los ojos del mundo su desgracia. Y luego sólo es Chávez quien vive de fantasías. Osmel, Dayana o Muerte. Venceremos. For Sure.